jueves, 27 de julio de 2017

[PARTIDO DE LOS COMUNISTAS ESTADOS UNIDOS. PCEEUU]

Primero, queremos clarificar que estamos aquí como miembros pero no representativos oficiales del PCEEUU. También queremos agradecer las organizaciones anfitrionas, el PCMLE y la JRE, para invitarnos a participar en este seminario.
La gran revolución socialista en Rusia el 7 de noviembre, 1917, fue una consecuencia del imperialismo, el estado más alto del capitalismo. El imperialismo resultó en la división de todas las tierras del mundo entre los grandes poderes. Solamente se puede cambiar la posesión de las tierras por medio de la fuerza. Esa situación resultó en la Primera Guerra Mundial, que dio lugar primero a la revolución democrática en Rusia en febrero de 1917, y a la revolución socialista en octubre de ese mismo año, con la consigna de Paz, Pan y Tierra.
Los EEUU en el principio del siglo 20 era uno de los grandes poderes. Tenía inversiones en particular en América Latina, pero también en los campos petroleros en partes del Medio Este. Unas de las primeras guerras del periodo del imperialismo fue en 1898, cuando los EEUU se posesionó de Puerto Rico y las Filipinas, y también de Guam y Samoa en el Pacifico occidental, e hizo Cuba en Protectorado, del viejo imperio de España.
Los EEUU también participaron en la Primera Guerra Mundial a partir de 1917. Eso fue bajo la administración demócrata del Presidente Woodrow Wilson, quien fue elegido en 1916 por un segundo turno bajo la consigna: “Él nos dejó fuera de la guerra.” Después de la participación en la Guerra, los EEUU resultó ser un gran poder en la escala mundial.
Pero los EEUU no tuvo solamente un gran burguesía, pero también un gran movimiento obrero. Empezó con la gran huelga en escala nacional de los obreros de ferrocarriles en 1877, pasando por la lucha por la jornada laboral de ocho horas, localizado particularmente en Chicago en 1886 (de donde vino el Día Internacional de los Trabajadores, el Primero de Mayo), y a otra gran huelga de los obreros de ferrocarriles en 1894. Esa última fue liderado por Eugene Debs, un revolucionario y miembro del Partido Socialista.
Pero el movimiento obrero en los EEUU en ese entonces faltó de una orientación revolucionaria clara. Parte del movimiento estaba encabezado por el Partido Socialista, que incluyó ambos revolucionarios y reformistas. Otra parte importante fue encabezada por el IWW (Obreros Industriales del Mundo), los “Wobblies.” Esa organización era de tendencia revolucionaria pero también sindicalista, que no quería participar en luchas políticas. Los sindicatos en ese periodo eran pequeños y lo integraban en la gran mayoría los obreros mejor calificados y mejor remunerados, los obreros diestros de la AFL (Federación Americana del Trabajo), encabezado por el colaboracionista de clase Samuel Gompers. La gran mayoría de los obreros no calificados no estaban organizados en los sindicatos, incluyendo a la mayoría de los obreros inmigrantes, como hoy. (En ese tiempo la mayoría de los inmigrantes eran de los países más pobres de Europa del sur y del este y de Irlanda, pero también de Alemania y otros países.)
Cuando los EEUU se involucraron en la Primera Guerra Mundial, ocurrió una escisión en el movimiento obrero. La mayoría de los líderes reformistas del Partido Socialista apoyaron a la guerra, pero hubo también una tendencia centrista, kautskiana, que se opuso a la guerra en palabras pero rehusó romper con los reformistas pro-guerra. El líder revolucionario Debs se opuso a la guerra, diciendo, como citó Lenin: hay “solamente una guerra justa, la Guerra contra los capitalistas, la guerra para liberar a humanidad de la esclavitud salarial.” Por eso, el gobierno de los EEUU encarceló a Debs. Es relevante saber que en 1920, Debs se presentó como candidato del Partido Socialista para Presidente de los EEUU desde la cárcel, ganando casi un millón de votos, más del 3% del total. (El IWW se opuso a la guerra imperialista, pero en eso tiempo perdió importancia particularmente por su línea sindicalista.)
En los EEUU, como en muchos otros países, los obreros aprendieron de la enseñanza de los Bolcheviques, que sin un partido revolucionario, firme en sus principios, no era posible organizar una revolución socialista.
Con la Revolución de Octubre, la lucha interna en el movimiento revolucionario llegó a un punto crítico. En el Partido Socialista (PS), la mayoría de los núcleos obreros, incluyendo los obreros inmigrantes que estuvieron organizados en las llamadas “Federaciones de Idiomas,” querían derrocar a los líderes reformistas para formar un partido revolucionario, comunista. Pero estaban divididos por cuestiones tácticas, secundarias, particularmente si era posible transformar el PS en partido revolucionario, o si tenía que formar un nuevo partido. Los que pensaban que era posible cambiar el PS desde adentro fueron expulsados del PS por sus líderes. (El líder obrero Debs, poniendo su organización por encima de la política, permaneció en el PS y pronto dejó de ser relevante.)
Entonces, en septiembre de 1919, eran dos particos comunistas. Uno, el CLP (Partido Comunista del Trabajo) estaba compuesto por obreros nacidos en los EEUU, que fueron expulsados del PS en su convención, y el otro, el PC (Partido Comunista) consistió en su mayoría de inmigrantes que decidieron salir del PS.
La Revolución de Octubre, y en particular la formación de los Soviets (concejos obreros) tenían una influencia también en el amplio movimiento obrero. En febrero de 1919, antes de la formación de los partidos comunistas en los EEUU ocurrió la primera huelga general de una ciudad, en Seattle, estado de Washington en el noroeste de los EEUU. Empezó con una huelga de obreros de astilleros, y después fue apoyada por todos los obreros de la ciudad. Ellos formaron un Comité de Huelga, similar en unos aspectos a los concejos de obreros en Rusia, aunque sus demandas eran básicamente económicas. La huelga no fue exitosa, particularmente cuando los líderes burocráticos de los sindicatos se retiraron de la huelga. Pero tuvo una influencia importante en el pensamiento de los obreros del país, mostrando que ellos tenían el poder de dirigir la ciudad.
También en septiembre de 1919, hubo una huelga de obreros de la industria de acero, dirigido por William Z. Foster. La huelga no fue exitosa, pero Foster llegó a ser el líder del PC, jugando un importante rol en el movimiento obrero revolucionario.
La formación de la Comunista Internacional (Comintern) o Tercera Internacional tuvo gran importancia para el movimiento comunista en los EEUU. Primero, cuando los dos partidos aplicaron separadamente para membrecía en el Comintern, el liderato de esta organización rechazó a los dos partidos. Dijo que entre los dos partidos no existían diferencias de principios, y debían unirse y aplicar otra vez. Eso lo hicieron los partidos, y en 1921 entró en el Comintern, primero con el nombre del Workers Party (Partido Obrero) y después con el nombre del CPUSA (Partido Comunista EEUU).
Voy a mencionar unos más ejemplos de la ayuda del Comintern al PC. Ayudó a rechazar la posición de sindicalismo dual, por lo cual el partido trató de formar nuevos sindicatos “puros” revolucionarios en fábricas donde ya existían sindicatos dirigidos por reaccionarios. Stalin mismo ayudó al PC a combatir errores de sectarismo adentro del Partido, en tres Informes al PCEEUU. (Por alguna razón, estos informes no fueron incluidos en sus Obras, pero ha sido publicado separadamente, pero solo en inglés.) También ayudó en la lucha contra el Trotskismo y Bukharinismo, ambos tenían una seria influencia negativa adentro del PC.
El Comintern ayudó al PC a entender la importancia de la cuestión nacional afro-americano, y en particular el derecho de auto-determinación de la nación afro-americano en el llamado “Cinturón Negro” en el sur de los EEUU. También, el cambio táctico de la necesidad de un frente unido contra el fascismo y la guerra en el Séptimo Congreso del Comintern en 1935 ayudó al PC convertirse en un partido más amplio. Este Partido tuvo un rol importante en el movimiento obrero revolucionario en los EEUU, incluyendo en la sindicalización de los obreros industriales en la década de los años 30.
No quiero dejar nuestra ponencia solamente con la historia del anciano Partido Comunista. Pero ese partido ha sido por mucho tiempo un partido revisionista. Sabemos que necesitamos un nuevo partido genuinamente comunista, genuinamente revolucionario. Por eso es que se formó el Partido de los Comunistas.
Uno de las tareas de nuestro Partido es la formación ideológica y política de los cuadros y simpatizantes, por medio de la independiente Escuela Popular de Estudios Marxistas-Leninistas. Nuestro grupo de jóvenes, la Liga de Jóvenes Comunistas, que toma parte en la formación y organiza sus propios estudios.
Estamos participando en el movimiento anti-racista, anti-chovinista, anti-misógino y en contra de las políticas ultra-reaccionaria de la nueva administración de Trump. Y tenemos que hacerlo sin dar ningún apoyo a la llamada “oposición” demócrata.
El año pasado yo estuve aquí y dije que Trump no tenía posibilidad de triunfar en la elección presidencial, y que vamos a tener a Hillary Clinton como Presidente. Los que pensamos así nos equivocamos. No tomamos en cuenta que había un gran número de personas, particularmente en las secciones del país que tienen muchas fábricas cerradas, con altos niveles de desempleo, que iban a votar por cualquier persona, demócrata o republicana, que prometiera, demagógicamente, que van a generar trabajo, aunque fuese un billonario ultra-reaccionario como Trump. Le señalamos a los obreros que votaron por Trump que están cortándose la garganta, que Trump es totalmente anti-obrero, y están votando contra sus mejores aliados, los movimientos de las nacionalidades oprimidas, de las mujeres, de los inmigrantes, de los musulmanes.
También participamos en las grandes manifestaciones contra Trump. En la ciudad de Nueva York, donde yo vivo, Trump ganó solamente el 18% de los votos. Ya antes de su toma de posesión, y particularmente inmediatamente después, hubieron protestas en que participábamos.
En particular, el 21 de enero, el día después de su inauguración, se dieron grandes manifestaciones de mujeres, en Washington DC, en Nueva York y otras ciudades. La mayoría de los participantes estaban de la pequeña burguesía, y se concentraban sus demandas en contra de la misoginia de Trump, y defendiendo el derecho de aborto. Nosotros señalamos que sí estas demandas estaban justas, pero también que habían otras demandas de importancia particular a las mujeres trabajadoras y pobres, como en contra de los recortes de cupones de alimentación, etc.
En las manifestaciones en contra de las restricciones a inmigrantes musulmanes, las apoyamos pero también señalamos que el demócrata Obama deportó casi tres millones de inmigrantes, más que cualquier otro presidente, ganándose el nombre de “Deportador-en-Jefe.”
Ahora, la oposición de los Demócratas es concentrada en la alegada “injerencia” de Rusia a favor de Trump en las elecciones presidenciales del año pasado. Sin dar ningún apoyo a Trump, señalamos que eso es solamente una maniobra para preparar a la gente de los EEUU para una nueva rivalidad y futura guerra contra Rusia.
Nuestro partido es joven y pequeño. Necesitamos arraigarnos en la clase obrera y en las luchas de las nacionalidades oprimidas. Una parte importante son los obreros inmigrantes. En eso necesitamos el apoyo internacionalista de todos partidos, organizaciones e individuos que tienen presencia o simpatizantes en los EEUU. Queremos dar las gracias a todos partidos y organizaciones marxistas-leninistas por su apoyo en esa gran tarea.
Gracias.
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[Plataforma Comunista- POR EL PARTIDO COMUNISTA DEL PROLETARIADO DE ITALIA] 100 años después de la victoria de la Revolución de Octubre: cuatro enseñanzas para hoy

El acontecimiento por el que este año celebremos el 100° aniversario de la Revolución de Octubre, es porque aquella gesta rebasa el marco nacional ruso.
Fue una revolución de alcance internacional, que representó una vuelta radical en la historia de la humanidad, arrancando el poder político a la burguesía capitalista y dando, por la primera vez en la historia, al proletariado la posición de clase dominante, papel indispensable para edificar la nueva sociedad.
En este gran acontecimiento del pasado está el germen de nuestro futuro.
Entre las múltiples lecciones que podemos extraer de la Revolución de Octubre, queremos destacar en este 100° aniversario, cuatro enseñanzas de gran actualidad para los revolucionarios de todos los países.

1. La primera es la posibilidad, para los explotados el de romper, en su eslabón más débil, la cadena del imperialismo mundial en un país. Aquella cadena, hoy, después de la derrota temporal del socialismo, oprime de nuevo todo el mundo, pero las inevitables contradicciones del sistema producen una tensión creciente que acarreará nuevas situaciones revolucionarias.La experiencia histórica demuestra la justeza y vigencia de la tesis leninista de la posibilidad y necesidad de aprovechar, golpeando su eslabón más débil, para asestar un golpe mortal a la burguesía y conquistar el poder, alcanzando los máximos logros para acelerar el triunfo de la revolución en otros países.
El proletariado es una clase que tiene la fuerza y la capacidad organizativa para romper la cadena del imperialismo mundial en el país, o en los países, en que, en un momento dado, convergen y se agudizan al máximo nivel las contradicciones de este sistema moribundo.
En 1917 el proletariado ruso no estaba muy desarrollado, sin embargo, su papel en la sociedad, la función que cumple en el proceso de producción, su disciplina y organización, hace que sea la clase más revolucionaria, la más consecuente y sea, entre todas las clases sociales, la única capaz de impulsar hasta el fin la lucha contra la burguesía.
En 1917 el proletariado ruso demostró que el imperialismo no es omnipotente, que puede ser golpeado si el proletariado logra recoger bajo su dirección a los explotados y oprimidos en una lucha revolucionaria; si logra aislar a la burguesía y, en una situación de debilidad de las fuerzas imperialistas y el ascenso del movimiento de masas revolucionario, logra derribarla, permitiendo el triunfo de la revolución.
En las décadas siguientes de 1917, el dominio del imperialismo no fue sacudido solamente en las "metrópolis", sino también en los países coloniales, semicoloniales y dependientes. El Octubre Rojo constituyó el principio de una época de grandes luchas de liberación de los pueblos.
Hay que resaltar que los resultados más avanzados, en estas luchas, no fueron los conseguidos bajo la guía de los nacionalistas burgueses, sino los conseguidos por los movimientos de liberación que tuvieron en la Revolución de Octubre como punto de referencia teórica y práctica de su acción.
Sólo el proletariado puede dirigir la lucha por la liberación nacional y social de manera consecuente, hasta el socialismo. Nunca debemos olvidar esta verdad histórica, especialmente en una realidad internacional como la actual en la que nuevos presuntos movimientos de "oposición" al imperialismo son conducidos por los socialdemócratas, los populistas y también por los fundamentalismos religiosos.

2. La segunda reflexión es la siguiente: hemos visto en estos últimos años -en diferentes países- importantes movimientos democráticos, pacifistas, ambientalista, antiimperialistas, que llevan a cabo reivindicaciones, en muchos casos justas. La característica fundamental de estos movimientos es su división, la fragmentación territorial, la dispersión, la espontaneidad.¿Qué enseñanza obtenemos, en cambio, de la experiencia de la revolución rusa victoriosa?
Los grandes movimientos revolucionarios que aseguraron la victoria a la revolución del octubre de 1917 fueron: el movimiento democrático general por la paz y la salida de Rusia de la guerra imperialista; el movimiento democrático de los campesinos por la expropiación de los latifundistas y la conquista de la tierra; el movimiento de liberación nacional de los pueblos de Rusia oprimidos por el zarismo; el movimiento socialista del proletariado por el derrocamiento de la burguesía capitalista y la instauración de la dictadura del proletariado.
Todos estos movimientos, confluyeron en un solo huracán revolucionario, no espontáneamente, sino bajo el impulso y guía del partido de la clase obrera, del Partido Bolchevique.
Desde abril a octubre de 1917, la insurrección fue precedida y preparada por grandes movimientos de masa. ¡En abril más de cien mil personas, obreros y soldados, se lanzaron a la calle en Petrogrado al grito de “Abajo la guerra!", "Todo el poder a los Soviets!" En junio se desarrolló otra grande demostración contra el gobierno provisional, en la cual una nueva consigna se sumó a las anteriores: "¡Abajo los ministros capitalistas!" El 3 de julio varias manifestaciones confluyeron en una única grandiosa manifestación armada. En agosto las masas, bajo la guía del partido bolchevique, se movilizaron contra el golpe de Estado del general Kornilov, determinando su derrota.
No a la división, no a la llamada "autonomía" de los movimientos, sino su unificación en una sola línea revolucionaria condujo a la victoria del octubre. Esto es posible sólo con la acción consecuente y organizada del destacamento avanzado del proletariado, que se pone a la cabeza de los trabajadores, y el pueblo en lucha, siempre defendiendo el interés general de la clase obrera y representando su futuro, es decir el futuro del movimiento mismo.

3. La tercera reflexión se refiere a la lucha entre la democracia burguesa y la democracia proletaria. La Revolución de Octubre destruyó -con la insurrección armada y con el siguiente derrumbe de la Asamblea Constituyente que no quería reconocer el nuevo poder del proletariado- el aparato estatal burgués, reemplazando la vacía, limitada y falsa democracia burguesa con una nueva forma de democracia, basada en los Soviet, organizaciones de masas revolucionarios.Con la victoria de la insurrección armada y el ascenso de la clase obrera a clase dominante, se inauguró la más amplia y auténtica democracia, la del proletariado, se afirmó la vigencia de los derechos sociales y políticos de los trabajadores que fueron los actores fundamentales de la revolución, que tomaron importantes decisiones y se transformaron en protagonistas de su misma emancipación.
En la nueva democracia la voluntad de las masas se convirtió en orientaciones, resoluciones, normas y leyes válidas para millones. Gracias a esta democracia de tipo nuevo se rompieron las viejas estructuras económicas, políticas e ideológicas creadas por la burguesía y la reacción.
Esta nueva democracia es la dictadura del proletariado, que representa el contenido mismo de la Revolución de Octubre, su instrumento esencial, su realización más importante, sin la cual no habría sido posible avanzar un solo paso en la construcción del socialismo.
La conquista del poder no es más que el primer acto de la dialéctica entre rotura y creación, no es sino el inicio de una revolución que sigue su camino hasta el comunismo.
La dictadura del proletariado, es decir, la dirección política y ideológica del proletariado sobre toda la sociedad, pone el acento en los intereses vitales de la inmensa mayoría del pueblo trabajador, realizando plenamente y concretamente la liberación de la explotación capitalista; por lo tanto es una democracia nueva contra las clases explotadoras y todo los elementos que se proponen de restablecer las anteriores relaciones de clase, la explotación de los obreros y los campesinos, la opresión nacional y de la mujer.
Los hechos de la historia enseñan que los capitalistas son capaces de los peores crímenes para salvar sus intereses y su existencia en cuanta clase. Es por tanto tarea del nuevo Estado socialista continuar la lucha de clases bajo las nuevas condiciones. Sin el ejercicio de la dictadura proletaria, la puerta está abierta al sabotaje burgués y a la contrarrevolución, a la agresión imperialista. Por ello, no sorprende que, sobre la cuestión de la dictadura del proletariado, que sacude los fundamentos del sistema capitalista, se hayan dirigido los esfuerzos de la clase dominante y sus intelectuales para distorsionar su significado, decretar su falsedad y la imposibilidad de realización.
Esto significa que tenemos que entender quién es comunista y quién no. Recordemos las palabras de Lenin: "Marxista es solamente quien extiende el reconocimiento de la lucha de las clases hasta al reconocimiento del dictadura del proletariado… Y este el punto alrededor del que hace falta poner a prueba la comprensión y el reconocimiento efectivo del marxismo." (Lenin, Estado y Revolución).                                                                                                                   
4. Finalmente, la cuarta enseñanza, que es la más manipulada y ocultada por la burguesía y la reacción: sin Partido comunista no habría sido posible la Gran Revolución de Octubre.La victoria de la revolución y la construcción del socialismo en el país de los Soviets demuestran que en la época del imperialismo la clase obrera no puede vencer sin un Partido que sea su vanguardia organizada, consciente, disciplinada y aguerrida.
La Revolución de Octubre enseña que el Partido comunista es el factor determinante por el éxito de la revolución y el mantenimiento del poder político.
Las crisis crean condiciones favorables para nuestra acción, más para la victoria y su consolidación es necesario el factor subjetivo que moviliza, une y dirige en sentido revolucionario a la clase obrera y las masas populares.
Lo repetimos: sin el Partido bolchevique los obreros y los campesinos no habrían podido conquistar el poder en el 1917 ni mantenerlo.
El partido de Lenin y Stalin que condujo al proletariado a la victoria fue un partido de clase coherentemente revolucionario, una organización de revolucionarios consecuentes. No un partido ecléctico, con estrategia y táctica vacilantes, sino un partido que, en los largos años de preparación de la revolución, forjó la conciencia revolucionaria de los proletarios rusos en la lucha incesante contra los mencheviques y los liquidadores, y -en los meses decisivos de 1917- no estuvo nunca "con un pie en el gobierno y un pie a la oposición", pero condujo una lucha intransigente contra el "gobierno provisional" de la burguesía y contra los oportunistas, para derribarlo con la insurrección armada.
Sin el Partido el movimiento obrero y popular caminaría sin rumbo y el reformismo lo llevaría al “diálogo social", de la falsa “revolución ciudadana”. Sin este Partido los obreros y los otros trabajadores explotados no pueden defenderse tampoco frente a la ofensiva capitalista, ni avanzar en la perspectiva de la revolución y el socialismo.
No sólo la victoria, sino también las derrotas del socialismo en la Unión Soviética prueban que la dirección política e ideológica del Partido es decisiva para la clase obrera y su Estado.
Hay que tener bien claro que el imperialismo, la burguesía y la reacción nunca han soportado que la clase obrera pueda organizar su partido independiente y revolucionario.
El punto central de la lucha del capital contra los obreros siempre ha sido golpear la ideología y la organización del proletariado para impedir la formación de este partido, y una vez constituido descabezarlo, desviarlo, destruirlo.
Diferentes son las formas de esta actividad: la persecución y la violencia abierta contra los comunistas y los revolucionarios, el apoyo a las corrientes colaboracionista y oportunistas, las maniobras de dispersión ideológica y política, las tentativas liquidacionistas en el seno de los partidos comunistas, etc.
El revisionismo moderno es la negación del partido del proletariado, de su necesidad, de su línea revolucionaria, para presentar una política de conciliación entre la clase obrera y la burguesía, de integración del socialismo en el capitalismo, de subordinación al imperialismo con la ilusión de obtener a ventajas para los explotados en este sistema criminal.
Para poder avanzar tenemos que llamar los sectores avanzados de la clase obrera, los jóvenes revolucionarios, los intelectuales progresistas a separarse claramente y resueltamente del revisionismo y de la socialdemocracia, del oportunismo de todo tipo, para construir el Partido comunista.
Con la máxima energía hay que pelear contra el anti partidismo burgués y pequeño burgués, destacando la cuestión clave del Partido, instrumento imprescindible para la victoria revolucionaria.
La tarea que tenemos es reforzar los partidos existentes y construir nuevos partidos marxista-leninistas donde no existen, dar impulso a su actividad, fortalecer sus lazos, combatiendo sin tregua el revisionismo y el reformismo, aliados permanentes de la burguesía. Todos los que se inspiran a la Revolución de Octubre y quieren seguir su ejemplo viviente son llamados a trabajar para solucionar esta tarea fundamental.

Julio de 2017
 Plataforma Comunista – por el Partido Comunista del Proletariado de Italia

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[Manuel Moya/ CUBE] LA VICTORIA DE OCTUBRE, SUS LECCIONES PARA LOS TRABAJADORES Y LOS PUEBLOS

INTRODUCCIÓN:
A los 100 años de la Revolución de Octubre de 1917, muchas son las lecciones dejadas para los trabajadores y los pueblos del mundo. Sin duda alguna, la más importante, que es posible la toma del poder político del Estado por la clase obrera y su Partido de vanguardia, para materializar la construcción del socialismo y demostrar la superioridad de este nuevo sistema sobre el capitalismo.
Para los “ideólogos burgueses” del posmodernismo, del neoliberalismo, de la llamada “tercera vía”, socialdemócratas, del socialismo del Siglo XXI, etc., etc., no deja de ser una constante preocupación, que los llena de odio y resentimiento, la vigencia plena del Marxismo-Leninismo, del pensamiento, la obra y la trascendencia de los ideólogos y maestros del proletariado, Marx, Engels, Lenin y Stalin y otros pensadores y dirigentes de izquierda revolucionaria, por lo que siempre tienen que insistir en que vivimos “otra época”, que “todo cambia”, que ya no es necesario el Partido de vanguardia en los procesos revolucionarios, que la clase obrera “ya no es una clase social fundamental”, que hay nuevos actores sociales, que no es necesaria la violencia revolucionaria, que todo cambio debe ser en paz.
VIGENCIA DEL MARXISMO – LENINISMO
Para los revolucionarios, el marxismo leninismo, no es un dogma, es una ciencia que mantiene plena vigencia; las actuales condiciones económicas, políticas y sociales, demuestran la crisis general en que se halla sumido el sistema capitalista, sus teorías económicas no dan resultado, si bien es cierto que hoy, el desarrollo tecnológico se expresa en todo nivel, eso no anula el papel que cumplen los monopolios, los bancos, y con ellos la burguesía en la producción y en la relación con las fuerzas productivas.
La explotación a la clase obrera y demás sectores populares, sigue siendo la característica fundamental del capitalismo, a través de leyes de flexibilización laboral, se deja cada día en el desempleo a miles de trabajadores, campea el subempleo y el comercio informal sigue en constante crecimiento.
La corrupción es parte del sistema capitalista, de la disputa sin contemplación entre grupos monopólicos y financieros, por acaparar contratos y utilidades en su beneficio, por lo que la misma se expresa en los altos niveles del poder político, que hoy recorren el continente americano.
En este escenario, la necesidad de un cambio revolucionario, sigue vigente, para lo cual no basta solo proclamar y sostener la necesidad de ese cambio, la situación muestra que hay que aplicar el marxismo leninismo a las condiciones actuales, tomar medidas de todo orden ideológicas, políticas, organizativas para hacer realidad la revolución, en las condiciones y circunstancias diversas que nos plantea la situación nacional e internacional.
LAS LECCIONES DEJADAS POR LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE PARA LOS PUEBLOS
La instauración del socialismo en la URSS, no solo se expresó en el desarrollo industrial, tecnológico, educativo, cultural, sino también, en la infraestructura urbana de todas las ciudades.
Luego de la terminación de la Segunda Guerra Mundial, que dejó a la URSS y demás países en un escenario de total devastación, se hizo imprescindible empezar un proceso de reconstrucción total, para lo cual, contribuyeron varios arquitectos extranjeros que con los del país socialista, desarrollaron una nueva arquitectura para los edificios públicos y gigantescos planes de vivienda de carácter social, para los trabajadores y sus familias.
La vivienda fue vista entonces como un derecho para todos, al igual que tener un hábitat seguro, saludable, muy distinto a la concepción capitalista de las empresas inmobiliarias y de la construcción de hacer de la vivienda una mercancía al alcance de los que tienen dinero, acompañado de la depredación del ambiente, a un nivel catastrófico.
Federico Engels, en un extracto de “Contribución al problema de la vivienda” lo resume de la siguiente manera: “El capital (esto está definitivamente establecido) no quiere suprimir la penuria de la vivienda, incluso pudiendo hacerlo. […]En realidad la burguesía no conoce más que un método para resolver a su manera la cuestión de la vivienda, es decir, para resolverla de tal suerte que la solución cree siempre de nuevo el problema.”
“Todos estos focos de epidemia, esos agujeros y sótanos inmundos, en los cuales el modo de producción capitalista encierra a nuestros obreros noche tras noche, no son liquidados, sino solamente… desplazados. La misma necesidad económica que los había hecho nacer en un lugar los reproduce más allá; y mientras exista el modo de producción capitalista, será absurdo querer resolver aisladamente la cuestión de la vivienda o cualquier otra cuestión social que afecte la suerte del obrero. La solución reside únicamente en la abolición del modo de producción capitalista, en la apropiación por la clase obrera misma de todos los medios de subsistencia y de trabajo.”
El gran déficit de viviendas, no solo en nuestro país, sino en todo el mundo, es una realidad que no la pueden negar los distintos gobiernos de turno; recordemos que en octubre del año anterior se realizó en nuestro país la reunión de HÁBITAT III, como el evento que traza las líneas generales para enfrentar el crecimiento urbano, propuestas y planteamientos que en 20 años no se cumplirán, mientras no se realice una verdadera revolución y al igual que en la URSS y los países que llegaron a vivir en el socialismo, se construya una nueva sociedad, que permita no solo tener una vivienda digna, sino toda una comunidad en pleno goce de sus derechos.
21 Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina. Quito- Julio 2017